Los autores incluidos en este libro describen Valparaíso según sus apreciaciones vitales. Así, para Alejo Carpentier, es una ciudad vertical, en donde la vida se desenvuelve "mediante ascensores que trabajan, de modo paralelo y alternado, sin descanso, para trasladar una humanidad que solo dispone de calles impracticables por lo empinadas para trasladarse de la zona marítima a los altos del anfiteatro natural, construido y muy poblado, que domina el puerto donde atracó, acaso, hace unas pocas horas, un barco venido de Isla de Pascua".
Camilo Mori, por su parte, ve en los cerros de Valparaíso "un almácigo humano; por sus callejas, destajos y despeñaderos circulan a saltos y piruetas inverosímiles, entre gritos, ruegos e imprecaciones maternales, como insectos, los cabros y mocosos mezclados a los quiltros caseros. Valparaíso es una colmena abajo y un hormiguero arriba. ¡Ahí cómo vive y vibra en el día el anfiteatro de sus colinas. Cuánta miseria escondida y resignada, tanta nobleza y heroísmo junto a pasiones y bajezas en esos seres que mirados desde el lejano 'plan' son simples puntos negros que suben y bajan". |